Hernán Hernández Bustamante
Correo: hernan.hernandezbu@outlook.com
Son
las 6 de la mañana. Una taza de chocolate espumoso, arepa con quesito, huevos
revueltos con bastante cebolla y un apetito que devora en instantes ese
desayuno tan paisa como la voz que se escucha al otro lado luego repicar el
teléfono “Un servicio de lavadora por favor”.
Es
domingo, el día en que por costumbre en los hogares colombianos es destinado
para hacer las labores domésticas. Gustavo Ramírez, “El Chifle” como es
conocido por todos, presta servicio de alquiler de lavadoras, el salvador que
facilita ese trabajo tan engorroso para muchos, lavar la ropa. “El chifle”
presta su servicio en los barrios El Chagualo y El Bosque del nororiente de
Medellín. La sala de su casa lo dejó de ser hace mucho, ahora es una bodega de
lavadoras enumeradas del 1 al 25. Suena el teléfono una y otra vez, las
lavadoras van saliendo rápidamente y la sala queda vacía, sin muebles, sin
nada… como esperando a ser llenada nuevamente con sus asiduas visitantes.

En un día de mucho alquiler, el negocio puede arrojar hasta un millón de pesos.
“El
chifle” toma la carreta, monta la lavadora y sale; “apartamento 1502 de Torres
de la Fuente, hay clientes fijos que uno sabe que cada ocho días llaman a pedir
el servicio como estos pelaos del 15, esta es la primera lavadora del día y más
o menos a las 6 de la tarde he hecho más de 40 viajes, es el mejor día de toda
la semana”, cuenta mientras espera el ascensor para el piso 15 de la
urbanización Torres de la Fuente.
Entrega
la lavadora y la instala, prueba que la fuente de agua funcione y la deja
funcionando aún sin ropa dentro, pregunta cuantas horas, apunta, pone una
alarma en el celular y rápidamente se dirige a casa. Abre la puerta y dice su
hermana: “Para el 1526 de Ciudadela Sevilla, el 104 de Paseo de Sevilla y otra
para la señora Ester del chagualo”. Sabe que debe apurarse y sin respiro
prepara la próxima lavadora. Cantando “El serrucho” y saludando a todo conocido
que se encuentra entrega la próxima lavadora, como por inercia repite la acción
de dejarla lista para su uso.
Además: ¿Qué opinan los ciudadanos de los indices de desempleo que hay en Medellín?
Gustavo,
da empleo a cinco jóvenes que le ayudan a hacer el transporte de las lavadoras.
Entre los seis, al día pueden hacer hasta doscientos viajes, él paga a dos mil
pesos el viaje y al día sus trabajadores se pueden ganar hasta cincuenta mil
pesos en un día bueno. Les da el desayuno, el almuerzo y si la jornada se va
hasta muy tarde también la cena.
“Este
trabajito es muy bueno porque aquí si trabajo todo el día gano buena platica,
vea, yo trabajo a mi ritmo, estudio y cuando no estoy en clase me vengo a hacer
viajes”, cuenta Jefferson mientras espera la próxima llamada.
Según informe del Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en agosto del 2013, cinco de
cada diez trabajadores son informales y Medellín se encuentra entre las
ciudades con menor cantidad de empleo informal en el país con el 46,7 %, entre
estos los trabajadores de Gustavo. Vea encuesta aquí: Punto 2.2.1 pág. 10
Llega
la hora del almuerzo, primero lo hace Gustavo mientras los demás hacen turnos,
y sucesivamente se van turnando hasta que llega la hora de la mamá, ella se
sienta y toma como mesa una lavadora: “Aquí toca así porque no hay espacio para
más nada, este negocio nos deja plata, pero vea como vivimos…”. Gustavo le pide
la bendición a doña Nidia y sale a entrega de un nuevo pedido. “Usted escogió
un mal día para hacerme esto, vea que no ha podido hacer nada, los domingos es
muy trajinado” me dice mientras pelea con la llanta floja de la carreta. En su
cara se ven ya las muestras de cansancio y del sol que por estos días azota a
Medellín.
-¿Servicio
de lavadora?, pregunta en el 1319 de Paseo de Sevilla.
-Ey
chifle, como estás de llevao marica. Lo saluda al parecer uno de sus amigos con
los que de vez en cuando monta bicicleta.
-Nojoda
caramondá, yo no sabía que vivías aquí, ¿cuándo vamos a joder un rato a
rasparnos el culo en la bicicleta?
-Nombe
marica, si la bicicleta la tengo dañada, ya tengo como 3 meses que nada de nada
con la nena (hablando de la bicicleta).
-Bueno,
donde te pongo la lavadora que lo que tengo es camello.
-Ponla
ahí.
-¿Cuántas
horas?
-Marica
como diez porque tengo un poco de ropa curtía.
-En
estos días no vemos pa que nos tomemos unos tragos, no te pierdas caramondá, me
saludas a tu mae.
Sale
como si quisiera estirar las horas del día, llega a casa y pregunta por los nuevos
pedidos mientras dice: “mami saludos te mandó Janzon, el hijo de doña Graciela,
la vieja chismosa de Chinú, ¿te acuerdas?”, “aaa si, el flaco alto que
estudiaba aquí en frente (Universidad de Antioquia), él ya se graduó de inglés
y nada que consigue trabajo, es que esto está muy duro…”. En Colombia el
desempleo se situó en 10,7 por ciento en febrero. Es la tasa más baja para ese
mes en 10 años, según reveló el DANE en informe mensual este 27 de febrero de
2014.
Gustavo
hace unos viajes más con la misma rapidez con la que comenzó el día, parece que
no sintiera cansancio, son las seis de la tarde y cuenta cuanto de dinero ha
recogido. “Ahora sí cuéntame, ¿en qué es que te voy a ayudar?” se dirige a mí,
en ese momento suena nuevamente el teléfono: “Servicio de lavadora, buenas
noches” contesta la mamá con el teléfono en altavoz, “un servicio nocturno para
el 2002 de Torres de Fuente por favor”. Me mira y con cara de risa como
queriendo decir ‘esto es así’.
Llega
al 2002. En el servicio nocturno deja la lavadora toda la noche y llega a las
siete de la mañana del otro día a recogerla, vale nueve mil pesos. Ya tiene
trabajo para el lunes. Llega a casa y le dice a la mamá: “Ni si llame el
presidente llevo otra lavadora”. Se quita los zapatos y se expande un olor tan
fuerte que decido terminar esta aventura.
-Ey,
hablamos. Gracias por todo. Me despido.
-Si
quieres ven mañana y te ayudo, es que hoy domingo es muy maluco.
-Nooo,
gracias. Hoy logré hacer todo.